Ahora que se acerca el verano, solemos pensar en descanso, vacaciones y desconexión. Es la época en la que cambiamos rutinas, cerramos la puerta de casa y nos permitimos bajar el ritmo durante unos días. Sin embargo, mientras nosotros descansamos, nuestro hogar puede quedar más expuesto a determinados riesgos. O, simplemente, que puedan pasar cosas y que, si no hay nadie en casa, tardemos más en percatarnos y las consecuencias se agraven.
Cuando una vivienda permanece vacía durante más tiempo, o a veces simplemente al ser verano, algunos siniestros se vuelven más frecuentes. Por eso, el seguro de hogar, que es importante el resto del año, puede llegar a serlo aún más en verano. Una póliza de hogar nos puede aportar la tranquilidad que necesitamos ante determinados eventos imprevistos.
Los siniestros más habituales en verano
Aunque cada casa y cada zona tienen sus particularidades, algunos tipos de incidentes suelen repetirse con más frecuencia en verano. Muchos de ellos pueden producirse en otras épocas del año, pero si la vivienda está vacía, es más fácil que ocurran o que tengan peores consecuencias hasta que alguien se dé cuenta de ello.
1.Daños por agua
Los daños por agua siguen siendo uno de los siniestros más habituales en el hogar. Una pequeña fuga, una tubería deteriorada, una llave de paso mal cerrada o una avería pueden derivar en un problema importante si no se detectan a tiempo.
En verano, las incidencias pueden pasar más desapercibidas si la vivienda está vacía. Una filtración que empieza siendo leve empeoro con el paso de horas o días y genera daños en techos, paredes o muebles. Más aún si se produce una rotura de cañería o grifo, ya que el agua saldrá rápido y puede tener graves consecuencias de inundación tanto en nuestra vivienda como en las de los vecinos de pisos inferiores. Por ello, a veces, si vamos a estar varios días fuera, suele ser recomendable dejar el agua cortada, para prevenir este tipo de incidentes y sus graves consecuencias.
2.Robos y allanamientos
El verano también es una época en la que aumentan los robos en viviendas.
Las ausencias prolongadas y la sensación de que en agosto no suele haber nadie (sobre todo en las grandes ciudades) hacen de muchas casas objetivos más vulnerables.
Aunque el valor de los objetos robados puede ser importante, a veces a nivel emocional el daño es mayor. Nuestra casa es nuestro lugar en el mundo, nuestro hogar y el de nuestra familia, donde guardamos los recuerdos de una vida. Un robo altera la intimidad del hogar y deja una huella emocional y una fuerte intranquilidad. Volver de vacaciones y encontrarse con la casa forzada o revuelta es una experiencia difícil de olvidar. Mucho más aún si además ha sido ocupada.
3.Daños eléctricos
El uso intensivo de ciertos aparatos, las subidas de tensión o las sobrecargas eléctricas también pueden provocar incidencias durante el verano. Aires acondicionados, ventiladores, frigoríficos, cargadores o sistemas de domótica trabajan más horas y eso puede tener diferentes consecuencias. Desde aumentar el riesgo de avería de los propios aparatos hasta, en el peor de los casos, generar un pequeño incendio.
Además, en viviendas vacías, una incidencia eléctrica puede prolongarse sin ser detectada, con el consiguiente riesgo de daños mayores.
4.Rotura de cristales
La rotura de cristales es otro de los siniestros que suelen darse con frecuencia: por un golpe accidental, cambios bruscos de temperatura, cierres mal ajustados o por la acción del viento en una tormenta. Las tormentas de verano a veces son muy fuertes y pueden dañar zonas como la terraza, los toldos o las ventanas.
Es cierto que son problemas menos importantes que los que hemos comentado en los puntos anteriores, pero los desperfectos pueden afectar a diversos elementos y el coste de su reparación puede resultar inesperado y probablemente no nos vendrá nada bien después del gasto de las vacaciones.
Lo cierto es que en verano ocurren con mayor frecuencia este tipo de cosas porque cuando una vivienda queda vacía durante días o semanas, cualquier incidencia tarda más en detectarse y puede agravarse con facilidad.
Además, en verano solemos relajarnos con las rutinas y podemos cometer más pequeños descuidos que puedan convertirse en un problema. Otros aspectos como el calor, las tormentas, las subidas de tensión o la mayor utilización de aparatos eléctricos aumentan el riesgo de sufrir este tipo de incidentes.

Consejos para prevenir incidentes y limitar sus consecuencias
Aunque no siempre es posible evitar un siniestro, sí podemos reducir mucho el riesgo y, sobre todo, minimizar el impacto o las consecuencias si algo ocurre. Antes de irte de vacaciones o durante los meses de más calor, conviene revisar algunos aspectos básicos del hogar que suelen marcar la diferencia.
1.Cierra el agua si vas a estar varios días fuera de casa.
Es una medida sencilla que puede evitar fugas, goteos o daños por agua.
2.Comprueba el estado de grifos, tuberías, desagües y electrodomésticos antes de marcharte.
Si ya había una pequeña incidencia, el verano puede hacer que se agrave.
3.Desenchufa aparatos que no necesites durante tu ausencia. A
sí reduces el riesgo de sobrecargas, consumos innecesarios y posibles fallos eléctricos.
4.No dejes luces, enchufes o dispositivos conectados sin necesidad.
Cuanto menos trabajo tenga la instalación, menor será la probabilidad de incidencias.
5.Cierra bien puertas, ventanas, balcones y persianas.
Parece obvio, pero un pequeño descuido puede facilitar robos o daños provocados por el viento o la meteorología y muchas veces se nos olvidan este tipo de cosas tan básicas como eficientes. Tampoco es bueno dejar todas las persianas totalmente bajadas porque estás diciendo a cualquiera que pase por tu casa que está cerrada a cal y canto y no hay nadie.
6. No anuncies en redes sociales que tu casa está vacía durante varios días.
Es mejor evitar dar información que pueda hacer más vulnerable la vivienda y muchas veces, contamos día a día lo que hacemos en vacaciones, donde estamos y damos mucha información sin saber siquiera a quién puede llegar. Aunque tengas muchas ganas de compartir tus fotos en la playa, quizá puedas esperar hasta tu vuelta sin poner tu hogar en riesgo.
7.Retira objetos de valor y no los dejes a la vista.
En caso de robo, reducir la exposición de las joyas o el dinero también ayuda a limitar el atractivo para intrusos.
8.Revisa el estado de toldos, persianas, cristales y elementos exteriores.
Así podrás detectar puntos débiles antes de que una tormenta o una ráfaga de viento los empeore.
9.Haz fotos del estado de la vivienda y de los objetos más valiosos antes de irte.
Si ocurre un siniestro, te será más fácil acreditar daños y gestionar el parte.
10.Comprueba las coberturas de tu seguro de hogar antes de salir.
Saber qué incluye exactamente la póliza evita sorpresas y facilita reaccionar con rapidez. Si necesitas ayuda con esto, en Actibrok podemos ayudarte.
Muchos de estos gestos son pequeños y hasta simple, pero pueden marcar la diferencia, evitando que se generen problemas o que las consecuencias sean menores.
Qué puede cubrir el seguro de hogar
Aunque cada póliza tiene sus propias condiciones, franquicias o límites, el seguro de hogar suele organizarse en varias coberturas principales que protegen la vivienda y en muchas ocasiones su contenido. Entender bien qué incluye cada una es importante para saber hasta dónde llega realmente la protección contratada. En Actibrok te ayudaremos siempre a contratar y revisar tu seguro de hogar, para estar seguros de que sigue adaptándote a tus verdaderas necesidades, las de tu familia y las de tu vivienda.
Algunas de las coberturas principales del seguro del hogar son las siguientes:
1.Daños por agua
Es una de las coberturas más habituales y más importantes. Suele incluir los daños causados por fugas, filtraciones, roturas de tuberías, escapes accidentales, desbordamientos o averías en instalaciones de agua. En algunos casos también cubre la localización y reparación del origen del daño, aunque no siempre ocurre así, por lo que conviene revisar exactamente la cobertura de tu póliza.
2.Robo y hurto
La cobertura de robo nos protege contra la sustracción de bienes dentro de la vivienda cuando se produce con fuerza en las cosas o violencia sobre las personas. En función del seguro, puede incluir la indemnización por objetos robados, los daños ocasionados al acceder a la vivienda y, en algunos casos, también el robo de dinero en efectivo o determinados objetos de valor, aunque con límites específicos.
El hurto es una cobertura diferente al robo, la sustracción no se hace a través de la fuerza o la violencia y no siempre está incluida en las coberturas de la póliza. Un hurto se produce, por ejemplo, si perdemos las llaves y alguien accede con ellas a la vivienda.
3.Daños eléctricos
Esta cobertura incluye normalmente los desperfectos provocados por subidas de tensión, cortocircuitos, sobrecargas o fallos eléctricos que afecten a electrodomésticos, equipos electrónicos o instalaciones de la vivienda. Esta garantía suele ser especialmente útil en verano, cuando algunos dispositivos funcionan durante más horas o cuando se producen incidencias derivadas del calor o de tormentas. Conviene comprobar si cubre solo el daño material o también la reparación del aparato.
4.Rotura de cristales
Incluye habitualmente la rotura accidental de cristales, lunas, espejos, mamparas, vitrinas o superficies acristaladas. Es una cobertura muy práctica porque este tipo de daño puede parecer menor, pero suele generar gastos inesperados. Algunas pólizas también contemplan persianas, placas vitrocerámicas o encimeras de cristal, aunque no en todos los casos.
5.Fenómenos atmosféricos
Esta garantía suele cubrir los daños producidos por viento, lluvia intensa, granizo, nieve o tormentas, siempre que superen determinados umbrales o cumplan unas condiciones concretas. Puede aplicarse a tejados, fachadas, ventanas, terrazas, toldos o elementos exteriores de la vivienda. En muchas pólizas no basta con que haya mal tiempo: debe acreditarse que el fenómeno ha sido lo suficientemente intenso como para causar el daño.
6.Responsabilidad civil
Protege al asegurado cuando un daño involuntario causado desde la vivienda afecta a terceros. Por ejemplo, una fuga de agua que se filtra al piso de abajo, un incendio afecta a viviendas vecinas o un objeto que cae desde la terraza y lesiona a otra persona, entre otras incidencias. Suele incluir tanto los daños materiales como, en algunos casos, los personales, hasta el límite fijado por la póliza.
7.Asistencia en el hogar
Este tipo de servicios (fontanería urgente, cerrajería, electricidad, cristalería o desplazamiento de profesionales para pequeñas tareas) facilitan la resolución rápida de pequeños problemas domésticos. No sustituye una reparación integral pero pueden ser muy útiles para actuar con rapidez ante incidencias inesperadas.
8.Defensa jurídica
Algunos seguros también incluyen cobertura jurídica para reclamar daños, resolver conflictos relacionados con la vivienda o recibir asesoramiento legal. Puede ser útil, por ejemplo, en disputas con vecinos, problemas derivados de un siniestro o reclamaciones frente a terceros. Su alcance varía bastante de una póliza a otra, así que conviene revisar qué tipo de asistencia legal ofrece.
9.Cobertura del continente y del contenido
El continente es la estructura de la vivienda: paredes, techos, suelos, instalaciones, puertas o ventanas mientras que el contenido engloba los bienes que hay dentro: muebles, ropa, electrodomésticos, aparatos electrónicos y objetos personales. Algunas pólizas protegen solo una parte, otras ambas, y en cada caso los límites de indemnización pueden ser muy distintos.
En definitiva, no todas las pólizas de hogar cubren lo mismo ni con el mismo nivel de protección. Por eso, más allá de contratar un seguro, lo realmente importante es saber qué garantiza exactamente y en qué condiciones lo hace. Esa revisión previa es la que permite evitar sorpresas cuando llega el momento de utilizarlo y en Actibrok estamos a tu servicio para ayudarte con cualquier duda o consulta que tengáis sobre el seguro de hogar o cualquier otro seguro.
La tranquilidad también se prepara. El seguro de hogar no evita los imprevistos, pero sí puede ayudar a que sus consecuencias sean menores.
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